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Cómo quitar manías y obsesiones en niños: guía para padres

Las manías y obsesiones infantiles son una preocupación común entre los padres, especialmente cuando los comportamientos repetitivos o ritualizados se vuelven constantes y difíciles de manejar. Entender si se trata de una etapa normal del desarrollo o de un posible trastorno es esencial para actuar a tiempo. En este artículo encontrarás una guía completa y rigurosa, diseñada para ofrecer respuestas prácticas y accesibles sin perder el enfoque profesional.

¿Qué son las manías y obsesiones infantiles?

Las manías infantiles son comportamientos repetitivos que los niños realizan de forma casi automática, como tocar un objeto varias veces, alinear juguetes o repetir ciertas frases. Por lo general, surgen como una forma de autorregulación frente a situaciones nuevas o estresantes. A menudo, estas conductas desaparecen solas con el tiempo.

Las obsesiones, en cambio, son pensamientos intrusivos que generan ansiedad. Para aliviar esa ansiedad, el niño puede desarrollar compulsiones, es decir, conductas repetitivas y rígidas. Cuando ambos se presentan de forma persistente y afectan la vida cotidiana, podría tratarse de un caso de Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) infantil.

Diferencias entre manías, obsesiones y compulsiones

Aunque en apariencia pueden parecer similares, es importante distinguir sus características:

  • Manías: suelen ser pasajeras y no conllevan ansiedad intensa.
  • Obsesiones: implican pensamientos angustiantes y recurrentes.
  • Compulsiones: son acciones que buscan neutralizar esa angustia.

Cómo diferenciar entre manías y TOC

Característica Manía infantil TOC infantil
Duración Temporal, evolutiva Persistente, intensa
Ansiedad Baja o nula Alta (si no realiza el ritual)
Impacto en la vida diaria Bajo Alto (interfiere en rutina y relaciones)

¿Son normales las manías en la infancia?

Sí, muchas veces las manías son parte natural del desarrollo y no indican ningún problema. Los niños pequeños necesitan estructura y previsibilidad. Estas conductas pueden ofrecerles una sensación de control mientras desarrollan herramientas más complejas para gestionar sus emociones.

Solo deben preocuparnos si interfieren con su bienestar o sus relaciones.

Manías frecuentes según la edad

manias por edad

Manías en niños de 2 a 3 años

Durante esta etapa, es habitual que los niños desarrollen rituales sencillos como pedir los mismos cuentos, usar un objeto específico para dormir o repetir juegos. Estas conductas tienen un valor evolutivo: les ayudan a estructurar el mundo que están descubriendo.

Manías en niños de 3 a 4 años

Conforme el lenguaje y la autonomía aumentan, las manías pueden hacerse más complejas: insistir en realizar ciertas actividades en un orden concreto, rechazar cambios mínimos o mostrar resistencia a la variabilidad cotidiana. Aunque pueden resultar exasperantes, estas conductas suelen desaparecer con el tiempo si se manejan con paciencia y coherencia.

¿Cuándo preocuparse por las manías?

Debemos prestar atención si estas manías:

  • Se vuelven fuente de angustia constante.
  • Impiden al niño relacionarse con otros o participar en actividades.
  • Persiste de forma intensa más allá de los 6 años.

Factores que influyen en la aparición de manías

Inmadurez neurológica y emocional

El desarrollo cerebral en los primeros años de vida es muy acelerado, pero aún incompleto. Muchas manías son manifestaciones de esa inmadurez. El niño todavía no sabe cómo expresar lo que siente y recurre a estas conductas como forma de compensación.

Entornos con alta exigencia o ansiedad

Un entorno con demasiadas reglas, estrés emocional o cambios constantes puede hacer que el niño desarrolle manías como una forma de adaptarse. Estas conductas le ofrecen una sensación de previsibilidad en medio de un entorno que percibe como caótico.

Manías en niños con altas capacidades

Los niños con altas capacidades a menudo presentan una sensibilidad especial al orden, la lógica y la repetición. En su caso, las manías pueden estar relacionadas con la necesidad de control, la búsqueda de perfección o la sobreestimulación mental. No deben confundirse automáticamente con un trastorno obsesivo, pero sí conviene observar su evolución.

Cómo abordar las manías y obsesiones en casa

El entorno familiar influye enormemente en la evolución de estos comportamientos. Una actitud empática, paciente y coherente puede reducir su intensidad e incluso hacer que desaparezcan. No se trata de eliminar las manías de forma inmediata, sino de entender qué función cumplen y ofrecer alternativas más sanas.

Estrategias prácticas según la edad

  • En los primeros años: establece rutinas claras, anticipa cambios y valida las emociones del niño sin reforzar las manías con atención excesiva.
  • A partir de los cinco años: introduce el diálogo emocional, técnicas de regulación como la respiración profunda y fomenta el pensamiento flexible mediante el juego o la lectura.

Errores comunes que deben evitarse

  • Ridiculizar o castigar al niño por su comportamiento.
  • Ignorar por completo si las manías son intensas o causan sufrimiento.
  • Reforzarlas sin querer, por ejemplo, cediendo ante rituales para evitar conflictos.

Cuándo consultar con un especialista

Consulta con un profesional si:

  • Las manías aumentan con el tiempo y se vuelven incontrolables.
  • Afectan su rendimiento escolar o su vida social.
  • El niño experimenta ansiedad elevada, insomnio o aislamiento.

En Victoria Psicología, nuestros psicólogos infantiles en Aranjuez y online pueden ayudarte.

32 Comentarios

Marta
Reply
28 de septiembre de 2025 at 23:14

Buenas tardes,

Tengo un niño de 12 años que juega al fútbol y hace atletismo, desde hace un año empezó a clavar la puntera del pie cuando corría, pensé que se le iría al igual que vino pero cada vez va a peor y no puede controlar, no sé qué hacer para que no lo haga más, me podéis aconsejar que tengo que hacer?

    Juncal
    Reply
    20 de octubre de 2025 at 12:51

    Hola Marta, gracias por compartirlo. Entendemos perfectamente tu preocupación, es normal sentirse así cuando ves que tu hijo no puede controlar un movimiento o una manía. En muchos casos, este tipo de conductas repetitivas aparecen como una forma de liberar tensión o gestionar nervios internos, sobre todo en etapas de crecimiento o en niños con mucha exigencia deportiva o académica.

    Lo importante es no regañarle ni forzarle a controlarlo, ya que eso puede aumentar la ansiedad. Es mejor observar cuándo aparece, si se intensifica en momentos de estrés o cansancio, y buscar ayuda profesional para valorar si existe un componente emocional o de hábito motor.

    Podemos orientarte de forma personalizada, presencialmente en Aranjuez o también online, para valorar el caso y ofrecerte pautas concretas para ayudarle.

    Un abrazo,
    Victoria Psicología

Fernando
Reply
29 de octubre de 2025 at 16:33

Buenas tardes
Tengo un hijo de 6 años que dobla las cucharas, tanto las de la casa y tambien lo ha hecho con las de los compañeros en la escuela. Podría ser una forma de demostrar su fuerza? y se podría canalizar en algún otro objeto que se le obsequie para ese objetivo?

    Juncal
    Reply
    5 de diciembre de 2025 at 14:04

    ¡Buenas tardes! Gracias por tu mensaje.
    Que un niño de 6 años doble cucharas puede deberse a curiosidad, juego o a una forma de explorar su fuerza. También puede ser una conducta para llamar la atención o expresar algo que aún no sabe comunicar de otra manera.

    Sí es posible canalizarlo hacia alternativas más adecuadas y seguras, como plastilina dura, alambres para moldear o materiales de construcción que requieran fuerza.

    Si la conducta se repite mucho o genera problemas en casa o en la escuela, sería recomendable valorar el caso con más detalle para entender la causa y orientar mejor el acompañamiento.

    Un saludo.

Daniela
Reply
6 de diciembre de 2025 at 01:38

Mi hija de 3 años últimamente presenta desregulaciones sobre todo cuando ve a personas desconocidas con sus cordones de zapatos sueltos o mal atados, al punto de llorar, lo mismo ocurre cuando encuentra cabellos en su ropa o piso, por otra parte, dejó de perder el interés de ir a su jardín y de no querer asistir, me preocupa esta situación y no sé cómo ayudarla.

    Juncal
    Reply
    4 de febrero de 2026 at 18:47

    Gracias por tu mensaje. Por lo que describes, las reacciones de tu hija no parecen conductas voluntarias, sino dificultades de regulación emocional ante estímulos que para ella resultan especialmente intensos (como los cordones sueltos, los cabellos o las personas desconocidas). A los 3 años el sistema emocional aún está en desarrollo y algunos niños presentan una mayor sensibilidad sensorial, lo que puede generar respuestas de llanto o evitación.

    El rechazo a ir al jardín puede indicar que este malestar se esté generalizando, por lo que es importante acompañarla sin minimizar lo que siente, ayudándola a poner palabras a la emoción y ofreciéndole calma desde el adulto.
    Cuando estas dificultades se mantienen en el tiempo o interfieren en su día a día, desde terapia podemos ayudarla, trabajando de forma respetuosa y adaptada a su edad, y ofreciendo a la familia pautas para acompañarla mejor.

    Un saludo y gracias por escribir.

Abigail
Reply
12 de diciembre de 2025 at 23:51

Mi niño de 8 años siempre se pone a ver la mínima diferencia de las imagienes de las caricaturas y es muy repetitivo. También siemprr está hablando de las horas cuántos minutos tiene una hora y cuántos horas y cuantos año. Etc. Y así siempre hace.repite mucho alguna frase en particular y algunos de sus compañeros lo excluyen porque le dicen que dice cosas raras

    Juncal
    Reply
    4 de febrero de 2026 at 18:49

    Gracias por compartirlo. Por lo que comentas, parece que tu hijo muestra un interés muy marcado por ciertos temas (como los detalles de las imágenes o el tiempo) y una tendencia a repetir ideas o frases, algo que en algunos niños forma parte de su manera de comprender y ordenar el mundo. Estas conductas no son intencionadas ni “raras”, sino una forma de expresar cómo procesa la información.

    El hecho de que algunos compañeros lo excluyan puede resultar especialmente doloroso y es comprensible que te preocupe. En estos casos, es importante acompañarlo desde la comprensión y ayudarle a desarrollar habilidades emocionales y sociales que le permitan relacionarse con mayor seguridad. Desde terapia podemos ayudarle a entender mejor sus intereses, ampliar su flexibilidad y ofrecer a la familia pautas para apoyarlo, favoreciendo así su bienestar y su integración en el entorno escolar.

Lucia
Reply
16 de diciembre de 2025 at 08:01

Hola! Mi hijo de 4añosse queja constantemente de los zapatos porque no le aprietan lo suficiente hemos probado tres tipos diferentes con el mismo resultado. Se los abre y dice q se le caen pero en verdad se los quita el cada vez que sube al coche. Ya no quiere ir en coche por miedo a que se le caigan. Antes el día de paicomotriz era su favorito ahora lo contrario porque se quitan los zapatos y luego la profesora no le pone los zapatos tan fuerte como a él le gusta y por eso ya no quiere ir. Ahora ha empezado que le molestan los jersys y chaquetas porque le rozan las muñecas y quiere ir en manga corta o arremangado. Todo es un drama. Le tratamos con empatía e intentamos ayudarle pero es exasperante y no se como podemos ayudarlo.

Gracias

    Juncal
    Reply
    4 de febrero de 2026 at 18:51

    Gracias por compartirlo. Por lo que describes, tu hijo parece presentar una hipersensibilidad a determinadas sensaciones físicas, algo relativamente frecuente en la infancia y que puede generar un gran malestar para el niño, aunque desde fuera resulte difícil de entender. Para él, la sensación de los zapatos “flojos” o el roce de la ropa no es una manía, sino una experiencia realmente incómoda.

    Cuando este malestar empieza a interferir en su día a día —como evitar el coche, las actividades que antes disfrutaba o generar mucha angustia— es comprensible que como familia resulte agotador. Acompañar con empatía, como ya estáis haciendo, es fundamental, pero en algunos casos no es suficiente.

    En estas situaciones, una valoración psicológica temprana puede ayudar a comprender mejor qué está ocurriendo y a darle herramientas adaptadas a su edad para tolerar y regular estas sensaciones. Desde terapia también se orienta a la familia y al entorno escolar, facilitando pautas prácticas para reducir el malestar y mejorar su bienestar cotidiano.

Pau
Reply
26 de diciembre de 2025 at 01:57

Hola, necesito consejo, mi hijo de 9 años lleva un par de semanas q en las noches antes de dormir no para de dar las buenas noches o por ejemplo de pensar palabras mal sonastes, que puedo hacer, es cosa de psicólogo? Es tan persistente q intento llenarme de paciencia, pero no se como mas ayudarle…

    Juncal
    Reply
    4 de febrero de 2026 at 18:54

    Gracias por compartirlo. Por lo que describes, parece que tu hijo está atravesando un momento de aumento de ansiedad, que en la infancia puede manifestarse a través de pensamientos repetitivos, necesidad de repetir palabras o rituales antes de dormir. Estas conductas no son voluntarias ni buscan llamar la atención, sino que suelen ser una forma de intentar calmar una inquietud interna.

    En casa puede ayudar mantener una rutina de noche predecible, responder con calma sin reforzar en exceso las repeticiones y transmitirle seguridad. Aun así, cuando estas conductas son tan persistentes que generan malestar en el niño y en la familia, una valoración psicológica puede ser muy útil para entender qué le está ocurriendo y enseñarle estrategias adaptadas a su edad para manejar estos pensamientos. Pedir ayuda en este momento puede prevenir que el malestar se mantenga o aumente con el tiempo.

Ana
Reply
9 de enero de 2026 at 14:49

Hola buenas, yo tengo una niña de 6 años llevamos desde los 3 con las ropas y ahora lo que más tiene tienen que estirar todo por le preta y encima cojo tallas más grandes que ni le preta pero sobre todo en la partes tiene que estirar todo y llega hacer agujeros pero ufff intento comprenderlo pero e probado decírselo bine entenderla pero me es imposible y aún estirándolo yo es… Luego a veces ya no se entere juega como si nada pero… Y ponerle u jersey más imposible,un saludo

    Juncal
    Reply
    4 de febrero de 2026 at 18:56

    Gracias por compartirlo. Por lo que describes, tu hija parece presentar una sensibilidad elevada a determinadas sensaciones corporales, especialmente relacionadas con la ropa. Para ella, la sensación de “que aprieta”, aunque objetivamente no sea así, puede vivirse como muy molesta o incluso angustiante, y por eso necesita estirar la ropa de forma repetida para aliviar esa sensación.

    Este tipo de reacciones no suelen ser voluntarias ni desafiantes, sino una forma de intentar regular un malestar interno. Aun así, es comprensible que como madre resulte muy agotador, sobre todo cuando lleváis tiempo intentándolo desde la comprensión y el diálogo y la situación no mejora.

    Cuando estas dificultades se mantienen durante años o interfieren en el día a día, como vestirse o salir de casa, una valoración psicológica infantil puede ayudar a entender mejor qué está ocurriendo y a ofrecer estrategias adaptadas a su edad. Desde el acompañamiento terapéutico también se orienta a la familia con pautas prácticas para reducir el malestar y facilitar que la niña se sienta más tranquila y cómoda en su cuerpo.

Erendira Romero
Reply
19 de enero de 2026 at 04:38

Tengo un hijo de 13 años últimamente en los últimos seis meses toma cosas que no son de él.
Si le gusta algo se lo lleva y lo guarda o esconde para qué nosotros no nos demos cuenta.
Pero ya unos papás nos han dado la queja de qué toma cosas de su hijo.Realmente no se que hacer .

    Juncal
    Reply
    4 de febrero de 2026 at 19:00

    Gracias por compartirlo. Es comprensible que esta situación te genere mucha preocupación y desconcierto. En la adolescencia temprana pueden aparecer conductas de este tipo que no siempre tienen que ver con “querer robar”, sino con dificultades para gestionar impulsos, límites o determinadas emociones, especialmente cuando algo les atrae mucho o les cuesta tolerar la frustración.

    Aun así, es importante no normalizarlo ni abordarlo solo desde el castigo. Conviene hablar con él desde la calma, intentar comprender qué está buscando o qué le ocurre cuando toma esas cosas, y marcar límites claros y coherentes, ayudándole también a responsabilizarse de sus actos y a reparar el daño cuando sea necesario.

    Cuando esta conducta se mantiene en el tiempo, se repite en distintos contextos o empieza a generar problemas con otros niños y familias, una valoración psicológica puede ayudar a entender qué hay detrás y a trabajar estrategias para el autocontrol, la empatía y el respeto a las normas. Intervenir ahora puede prevenir que el problema se consolide y aliviar el malestar de todos.

Mayra
Reply
19 de enero de 2026 at 07:38

Hola mi nombre es Lissette y estoy preocupada por mi hijo el tiene 7 años y ultimamente ha estado haciendo muchas manias , primero en las noches al acostarse hace un ruido en la garganta , el dice que la siente como tapada pero yo se que no tiene nada, despues empezo a meterse la uña en la encilla hasta que se lastimo, despues a meterse el dedo a la boca como que quisiera vomitar y por ultimo esta moviendo la mandibula de un lado a otro y dice que le duele y en todas dice que no puede dejarle de hacer que no sabe como , esto no es todo el tiempo , es solo cuando se acuerda , no se que hacer ,
Muchas gracias.

    Juncal
    Reply
    4 de febrero de 2026 at 19:01

    Gracias por compartir tu preocupación, Lissette. Por lo que describes, las conductas de tu hijo (ruidos en la garganta, movimientos repetitivos, llevarse objetos a la boca o tocarse la encía) no parecen voluntarias, sino intentos de aliviar una sensación interna molesta. En muchos niños estas “manías” aparecen asociadas a ansiedad, tensión o dificultad para regular sensaciones corporales, y el hecho de que él diga que “no puede dejar de hacerlo” es una señal importante a tener en cuenta.

    Aunque no ocurran todo el tiempo, cuando estas conductas se repiten, cambian de forma y llegan a provocarle dolor o heridas, es recomendable una valoración psicológica infantil. Desde terapia se puede ayudar a identificar qué está activando estas respuestas y enseñarle estrategias adaptadas a su edad para manejar la ansiedad y regularse, además de orientar a la familia sobre cómo acompañarlo sin reforzar el malestar. Intervenir a tiempo suele marcar una gran diferencia.

Catalina
Reply
25 de enero de 2026 at 13:56

Tengo una niña de 7 años con la q no he podido establecer rutinas porque no le gusta el orden y desde el kinder tenia manias como morderse las uñas, ahora chuoa los.pulgares y mueve los dedos rapidamente unas 5 o 6 veces por minuto yo se q se siente estresada porque ella m lo dice. La pregunta es como debo regularme yo para ya q siento que m desafia por todo sus emociones las lleva al maximo o esta furiosa o esta eufórica 😔

    Juncal
    Reply
    4 de febrero de 2026 at 19:02

    Gracias por compartirlo. Por lo que describes, tu hija parece tener dificultades para regular sus emociones y su nivel de activación, algo que puede expresarse tanto a través de manías (morderse las uñas, chuparse los dedos, moverlos de forma repetitiva) como de emociones muy intensas, que pasan rápidamente de la euforia al enfado. Estas conductas no son un desafío consciente, sino una forma de canalizar el estrés y la sobrecarga emocional que ella misma identifica.

    En estas situaciones, la regulación del adulto es clave. Intentar “controlar” sus emociones desde la exigencia suele aumentar el conflicto, mientras que regularte tú primero (bajar el tono, respirar, pausar antes de intervenir) ayuda a que ella pueda calmarse. También es importante ofrecer límites claros y predecibles, aunque le cueste el orden, y validar lo que siente sin reforzar la conducta.

    Cuando este patrón se mantiene y genera desgaste en la relación, un acompañamiento psicológico infantil puede ayudar tanto a tu hija a aprender estrategias de autorregulación, como a ti a contar con herramientas concretas para manejar estas situaciones sin sentirte constantemente desbordada.

Loli
Reply
31 de enero de 2026 at 15:10

Hola, tengo mi nieta que està obsessionat con lavarse las manos, y hacer pipi, mi hija esta muy preocupa podria ayudar os, gracias

    Juncal
    Reply
    4 de febrero de 2026 at 19:03

    Gracias por escribirnos. Por lo que comentas, la preocupación de tu hija es comprensible. Cuando un niño muestra una necesidad excesiva de lavarse las manos o de ir al baño, suele estar relacionado con ansiedad y con intentos de calmar pensamientos o sensaciones que le generan malestar, más que con un problema físico.

    Este tipo de conductas no deben interpretarse como manías sin importancia ni corregirse solo desde la prohibición, ya que para el niño cumplen una función de alivio. Cuando se mantienen en el tiempo o interfieren en su día a día y en la tranquilidad de la familia, es recomendable una valoración psicológica para comprender qué está ocurriendo y acompañarlo de forma adecuada.

    Desde terapia podemos ayudar a la niña a manejar esa ansiedad y orientar a la familia con pautas claras para no reforzar el problema y favorecer su bienestar. Intervenir a tiempo suele prevenir que estas conductas se intensifiquen.

Maria jose aguilera
Reply
15 de febrero de 2026 at 20:09

Hola tengo mi hija con 3 años que es obsesión con tocarme el pelo en todo momentos y sobre todo por las noches hasta el punto que lo tenía a media espalda y tengo a trozos el cabello y por Los hombros que puedo hacer pas quitarle esa costumbre

    Juncal
    Reply
    2 de junio de 2026 at 20:32

    Hola,

    Entendemos tu preocupación, especialmente si esta conducta está llegando a afectar a tu cabello. A los 3 años es relativamente frecuente que algunos niños desarrollen hábitos repetitivos que les ayudan a relajarse, autorregularse o conciliar el sueño, como tocar el pelo, acariciar una manta o sujetar un objeto concreto.

    Lo más recomendable suele ser evitar regañarla o retirarle el pelo de forma brusca, ya que esto puede aumentar su necesidad de hacerlo. En su lugar, podéis intentar ofrecerle alternativas que le resulten agradables al tacto (como un muñeco, una tela suave o un peluche) y reforzar poco a poco esos momentos en los que consigue calmarse utilizando otros recursos.

    Si observáis que esta necesidad es muy intensa, interfiere significativamente en el descanso o se extiende a otras situaciones del día, puede ser útil realizar una valoración más detallada para comprender qué función está cumpliendo esta conducta y cómo ayudarla de la mejor manera.

    En Victoria Psicología trabajamos con familias y niños pequeños, acompañando este tipo de dificultades desde una perspectiva respetuosa y adaptada a cada caso.

    Un saludo y mucho ánimo.

Ketla
Reply
21 de febrero de 2026 at 06:33

Hola, soy keyla, una de mis gemelas a pasado por muchas manias, la primera fue torcer los pies para ade tro cada vez que camina y pegar con la punta del zapato como si el zapato le estorbara, también torcía las muñecas de las manos para adentro reforzandola con el cuerpo, luego eran los parpadeos seguidos, luego prensarse los dos la uos hacia adentro, bueno todas esas ya las habíamos superado ella tiene 8 años, ahora anda con movimientos en el cuello hacia un lado girando la cabeza, lo había superado y lo volvió a coger otra vez y ahora también le a agarrado por andar sacando el dedo de enmedio, ya me ciento que no puedo más con ella, tras de que sin gemelas la otra todo bien si, pero con esta ya no se que hacer, se co.e las uñas bueno a lo que veo es como ansiedad, el a uburrimiento y el estrés le cuasan esto a lo que la e observado pero aunque talves tengo idea cual es la cuasa ami también me cansa porque debo dedicarle mucho tiempo para mantenerla ocupada.

    Juncal
    Reply
    2 de junio de 2026 at 20:36

    Hola, Keyla.

    Antes de nada, queremos decirte que entendemos perfectamente tu cansancio y tu preocupación. Cuando vemos que nuestro hijo pasa de una conducta a otra y sentimos que debemos estar constantemente pendientes, es normal llegar a sentirse desbordados.

    Por lo que describes, parece que tu hija ha presentado diferentes comportamientos repetitivos a lo largo del tiempo (movimientos, gestos, morderse las uñas, etc.). Aunque algunos de ellos pueden estar relacionados con momentos de nerviosismo, estrés o ansiedad, es importante no sacar conclusiones precipitadas sin una valoración más completa. En ocasiones, este tipo de conductas cumplen una función de autorregulación emocional y no siempre indican un problema grave.

    Algo que suele ayudar es intentar reducir la atención constante sobre la conducta en sí misma y centrarse más en comprender cómo se siente la niña, qué situaciones le generan tensión o malestar y qué recursos tiene para gestionarlos. También es importante recordar que compararla con su hermana gemela, aunque sea de forma involuntaria, puede aumentar la sensación de preocupación, ya que cada niño tiene un desarrollo y unas necesidades emocionales diferentes.

    Dado que estas conductas llevan años apareciendo en distintas formas y parecen estar generando malestar tanto en ella como en la familia, os recomendaríamos realizar una valoración psicológica infantil. Esto permitiría comprender mejor qué está ocurriendo y ofreceros pautas adaptadas a vuestra situación.

    En Victoria Psicología trabajamos con niños y familias en dificultades relacionadas con la ansiedad, la regulación emocional y los comportamientos repetitivos, por lo que estaremos encantados de ayudaros si lo necesitáis.

    Un abrazo y mucho ánimo.

María
Reply
6 de marzo de 2026 at 17:35

Hola, tengo una nieta de 3 años que está obsesionada con estirarse los calcetines todo lo q puede y se enfada cuando no suben más , también con subirse las cremalleras y verter los corchetes. Estamos un poco preocupados y a veces te pones nerviosa ya que no sabes cómo actuar

    Juncal
    Reply
    2 de junio de 2026 at 20:38

    Hola,

    Entendemos vuestra preocupación. A estas edades es relativamente frecuente que algunos niños desarrollen intereses muy intensos por determinadas sensaciones o rutinas, como colocarse la ropa de una forma concreta, subir y bajar cremalleras o manipular determinados objetos repetidamente.

    Lo más importante es observar si estas conductas aparecen únicamente en momentos concretos o si están interfiriendo de forma significativa en su bienestar, en sus actividades diarias o en su relación con otras personas. También puede ser útil fijarse en si parecen ayudarla a calmarse, organizarse o sentirse más cómoda en determinadas situaciones.

    Nuestra recomendación sería intentar acompañarla con tranquilidad, evitando regañarla o entrar en luchas constantes por estas conductas, mientras observáis cómo evolucionan con el tiempo. Si notáis que cada vez son más frecuentes, le generan mucho malestar cuando no puede realizarlas o afectan a su día a día, sería recomendable realizar una valoración profesional para comprender mejor qué necesidad puede estar expresando.

    En Victoria Psicología trabajamos con niños y familias ayudándoles a comprender este tipo de comportamientos y a encontrar estrategias adaptadas a cada caso.

    Un saludo y muchas gracias por compartir vuestra experiencia.

Charo Garcia
Reply
20 de marzo de 2026 at 09:57

Buenos dias Juncal,
Mi nieto tiene 3 años y esta obsesionado en que todo es suyo y no quiere compartir, si se comparte algo que el no quiere que se comparta, se descontrolada con ansiedad, llorando y con violencia.
Ayer estuvo mas de 20 m. Obsesionado en un tema.
Me preocupa

    Juncal
    Reply
    2 de junio de 2026 at 20:39

    Buenos días,

    Gracias por compartir vuestra preocupación. A los 3 años es habitual que los niños estén atravesando una etapa en la que les cuesta compartir, esperar turnos o aceptar que otras personas utilicen objetos que consideran importantes para ellos. Sin embargo, cuando estas situaciones generan un malestar muy intenso, con gran ansiedad, rabietas prolongadas o una dificultad significativa para gestionar la frustración, conviene prestarles atención.

    Más que centrarnos únicamente en la conducta de «no compartir», sería importante comprender qué hay detrás de ella: si existe una necesidad de control, inseguridad ante los cambios, dificultades para regular las emociones o una sensibilidad especial a determinadas situaciones.

    Intentad acompañarle con calma, validando su enfado sin ceder necesariamente a sus demandas, ayudándole poco a poco a tolerar la frustración y enseñándole alternativas para expresar lo que siente.

    Si observáis que estas reacciones son muy frecuentes, muy intensas o afectan a su bienestar y a la convivencia familiar, una valoración profesional puede ayudar a comprender mejor qué está ocurriendo y ofreceros pautas adaptadas a vuestra situación.

    En Victoria Psicología trabajamos con niños y familias en dificultades relacionadas con la regulación emocional, la tolerancia a la frustración y los comportamientos rígidos, por lo que estaremos encantados de ayudaros si lo necesitáis.

    Un saludo y mucho ánimo.

Lili
Reply
21 de marzo de 2026 at 12:29

Hola, mi hija de 7 años ama la gimnasia, desde hace unos meses quiere estar parándose en las manos y levantando las piernas todo el tiempo, como haciendo sus rutinas, pero lo hace todo el tiempo, en la casa, en la calle , en la tienda , en la escuela, etc. No sé puede estar quieta, es como si tuviera mucha energía y no la pudiera controlar, aparte de eso cuando está en reposo , viendo tv por ejemplo, se empieza a cortar las uñas con sus otras uñas, con su misma mano se empieza a partir las uñas, como cuando se arranca el esmalte de las uñas , solo que muchas veces no tiene esmalte, me gustaría saber si es algo por lo que me debo preocupar o simplemente puede ser algo pasajero. Gracias.

    Juncal
    Reply
    2 de junio de 2026 at 20:40

    Hola,

    Gracias por compartir vuestra situación. Por lo que describes, parece que tu hija siente una gran pasión por la gimnasia y disfruta mucho practicando movimientos relacionados con este deporte. En muchos niños, cuando algo les entusiasma especialmente, es habitual que quieran reproducirlo constantemente en diferentes contextos del día a día.

    Sin embargo, también comentas otras conductas, como la dificultad para mantenerse quieta o el hábito repetitivo de manipularse y romperse las uñas, que podrían estar cumpliendo una función de autorregulación, especialmente en momentos de aburrimiento, espera o relajación. Esto no significa necesariamente que exista un problema, pero sí puede ser interesante observar con qué frecuencia ocurre, en qué situaciones aparece y si está generando malestar o dificultades en su vida diaria.

    Nuestra recomendación sería evitar etiquetar estas conductas de forma prematura y tratar de observar el conjunto de su comportamiento: cómo se relaciona con otros niños, cómo se encuentra en el colegio, si puede mantener la atención cuando una tarea le interesa, cómo gestiona las emociones o si existen otras preocupaciones asociadas.

    Si estas conductas se intensifican, interfieren en su día a día o generan preocupación en la familia o en el entorno escolar, una valoración profesional puede ayudaros a comprender mejor qué está ocurriendo y ofreceros orientación adaptada a sus necesidades.

    En Victoria Psicología trabajamos con niños y familias ayudándoles a entender este tipo de comportamientos y a potenciar su bienestar emocional y desarrollo.

    Un saludo y muchas gracias por tu comentario.

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