Si tu hijo solo quiere estar con su padre, te rechaza cuando intentas vestirle, dormirle o consolarle, o repite todo el día «quiero a papá», es normal que sientas tristeza, culpa o incluso algo de desconcierto. No estás haciendo nada mal. En muchos niños de 2, 3 o 4 años esta preferencia forma parte de una fase evolutiva, sobre todo cuando buscan más autonomía, hay cambios en casa o el padre ha asumido nuevas rutinas de cuidado.
Lo que popularmente se conoce como papitis suele ser pasajero y no significa que quiera menos a la madre o al otro progenitor. Pero conviene observar cuándo esa preferencia se vuelve rígida, genera ansiedad intensa o empieza a afectar a la dinámica familiar. En este artículo te explicamos cuándo esta fase es normal, cuándo merece más atención y qué podéis hacer en casa para recuperar un vínculo más equilibrado con todos los cuidadores.
Qué es el apego excesivo en la infancia
Diferencias entre apego sano y apego excesivo
Un apego sano permite al niño explorar, confiar y volver a sus figuras de cuidado en busca de seguridad. El apego excesivo, en cambio, se manifiesta cuando el niño no puede separarse del padre sin ansiedad intensa, restringe su interacción con otros adultos y presenta signos de dependencia emocional que limitan su desarrollo.
¿Es normal que un niño prefiera a un solo progenitor?
Sí, en determinadas etapas del desarrollo es habitual. Sin embargo, si esta preferencia se mantiene de forma exclusiva durante meses, puede convertirse en una forma de apego inseguro. Por ejemplo, cuando mi hijo solo quiere estar con su padre y rechaza sistemáticamente a la madre u otros cuidadores, conviene observar con más detalle cómo evoluciona.
Mi hijo me rechaza y solo quiere a su padre: ¿es normal?
Es una de las situaciones que más angustia genera a las madres y a otros cuidadores, y conviene decirlo con claridad: en la mayoría de los casos no es un rechazo hacia ti como persona, sino una forma que tiene el niño de gestionar seguridad, autonomía o cambios que está viviendo. La edad ayuda a entender qué está pasando.
Mi hijo de 2 años solo quiere a su padre
A los 2 años es habitual que el niño busque a una figura concreta para sentirse seguro, especialmente si esa persona ha estado muy presente en rutinas como el baño, la comida o el sueño. No suele ser motivo de preocupación si el niño acepta consuelo de otros adultos en algún momento del día, aunque proteste al principio.
Mi hija de 3 años me rechaza y solo quiere a su padre
A los 3 años empieza a consolidarse la autonomía y también las preferencias más marcadas. Si tu hija de 3 años te rechaza y solo quiere a su padre, puede tratarse de una fase de afirmación de su voluntad más que de un problema de vínculo. Conviene seguir ofreciendo momentos de conexión contigo sin forzarlos ni retirarte.
Mi hija de 4 años quiere más a su papá
A los 4 años el niño ya tiene más capacidad de razonar y comunicar lo que siente, por lo que expresa sus preferencias de forma más directa. Si tu hija de 4 años quiere más a su papá, suele ser útil mantener rutinas compartidas con ambos progenitores y evitar que la preferencia se convierta en la única forma de organizar el día a día familiar.
Señales de apego excesivo hacia el padre

Conductas comunes en el niño
- Llanto o angustia intensa en casi todas las separaciones del padre.
- Necesidad constante de contacto físico con él.
- Rechazo rígido y persistente hacia la madre u otros cuidadores.
- Interrupciones del juego o de las tareas para asegurarse de que el padre está presente.
- El niño solo se calma con el padre, incluso ante situaciones cotidianas.
Reacciones del niño ante la ausencia del padre
- Regresiones en sueño, esfínteres o lenguaje (chuparse el dedo, hablar como bebé, orinarse).
- Irritabilidad o conductas oposicionistas.
- Dificultades para dormir, comer o separarse para ir al colegio.
- Ansiedad anticipatoria antes de que el padre se vaya.
Cómo afecta al desarrollo emocional
Este tipo de apego puede dificultar la socialización, reducir la tolerancia a la frustración y afectar a la construcción de una identidad emocional autónoma. Se relaciona con una ventana de la tolerancia emocional en niños demasiado estrecha, lo que reduce su capacidad para autorregularse. Cuando esta dependencia se mantiene durante meses sin mejora y empieza a generar conflicto familiar constante, es un buen momento para pedir orientación profesional.
Causas del apego excesivo al padre
El apego excesivo suele tener un origen multifactorial. Estas son algunas de las causas más habituales.
- Etapa evolutiva y búsqueda de autonomía: en ciertas edades el niño necesita afirmarse a través de preferencias marcadas, y esto puede incluir un vínculo más intenso con uno de los progenitores.
- Cambios de rutina: un cambio de colegio, de horarios o de cuidadores puede llevar al niño a aferrarse a la figura que percibe como más estable.
- Llegada de un hermano: ante un nuevo hermano, algunos niños buscan reforzar el vínculo exclusivo con un progenitor para sentirse igual de importantes.
- Separación o divorcio: en procesos de separación, el niño puede volcar su seguridad en la figura que percibe como más disponible o estable emocionalmente en ese momento.
- Conflictos familiares: las tensiones en casa pueden hacer que el niño busque refugio en un solo progenitor como forma de sentirse protegido.
- Padre más disponible o más permisivo: cuando el padre es quien está más presente o quien pone límites de forma más flexible, el vínculo puede intensificarse.
- Sobreprotección paterna: un estilo de crianza que evita constantemente frustraciones o resuelve todo por el niño puede reforzar un patrón de sobreprotección a los hijos que alimenta la dependencia.
- Ansiedad por separación: algunos niños experimentan una ansiedad por separación más marcada que otros, y esto puede concentrarse en una única figura de referencia.
- Necesidad de seguridad emocional: en momentos de incertidumbre, el niño busca la fuente de seguridad más clara y constante que tenga a su alcance.
Papitis: cuándo es una fase normal y cuándo puede ser apego excesivo
Papitis es una expresión coloquial que describe una fijación intensa y temporal del niño hacia su padre, del mismo modo que «mamitis» describe lo contrario. En la mayoría de los casos es una fase pasajera, ligada al momento evolutivo del niño, y no debería alarmarte por sí sola.
Suele tratarse de una fase normal cuando el niño protesta al separarse pero acepta consuelo de otros adultos en algún momento del día, cuando la preferencia va y viene según el contexto, y cuando el resto de su desarrollo (sueño, alimentación, relación con otros niños) sigue su curso habitual.
Empieza a merecer más atención cuando el rechazo hacia la madre u otro cuidador es constante y rígido, cuando aparecen regresiones sostenidas o dificultades para ir al colegio, o cuando la ansiedad por separación es tan intensa que condiciona la vida diaria de toda la familia.
Factores como la llegada de un hermano, un cambio de rutinas, una separación de los padres o un estilo de crianza sobreprotector pueden intensificar la papitis y prolongarla en el tiempo. Identificar cuál de estos factores está presente ayuda a entender mejor qué necesita el niño y cómo acompañarlo.
Cómo manejar el apego excesivo al padre
Estrategias para fomentar un vínculo equilibrado
- Crear rutinas en las que ambos progenitores participen activamente.
- Fomentar la autonomía del niño a través de pequeñas responsabilidades.
- Validar sus emociones sin reforzar la dependencia.
- Acompañar sin intervenir en todo, dejando espacio para frustrarse y aprender.
- Establecer límites afectivos claros y consistentes.
Cómo integrar al otro progenitor
- Crear momentos exclusivos con la madre u otro referente emocional.
- Evitar discursos que idealicen o desvaloricen a uno de los cuidadores.
- Promover actividades que fortalezcan la confianza con el otro progenitor.
Qué debe hacer el padre si el niño solo quiere estar con él
El padre no tiene que desaparecer ni rechazar al niño para «obligarle» a acercarse a la madre, pero sí puede ayudar activamente a que el vínculo familiar se equilibre. Una forma sencilla es acompañar la transición en vez de resolverla él mismo, dejando claro que sigue presente aunque en ese momento sea otro adulto quien atienda al niño.
Frases como «Sé que quieres que lo haga papá, pero ahora mamá también puede ayudarte. Yo estoy cerca y luego volvemos a jugar» permiten validar el vínculo sin reforzar la idea de que solo él puede calmarle. También ayuda ceder pequeños momentos de cuidado a otros adultos de forma progresiva, sin dramatizar ni sobreexplicar la situación al niño.
Qué hacer si tu hijo te rechaza y solo quiere a su padre
Si eres tú quien recibe el rechazo, es natural que duela. Vale la pena tener presente que este tipo de comportamiento en la infancia raramente refleja una falta de amor hacia ti, sino una forma que el niño tiene de gestionar seguridad en un momento concreto.
- Evita interpretar el rechazo como una prueba de que el niño te quiere menos.
- No compitas con el padre ni intentes «ganarte» su atención con premios o cesiones constantes.
- No fuerces el vínculo ni insistas en abrazos o besos que el niño no quiere en ese momento.
- Busca momentos breves, agradables y repetidos, más que grandes gestos puntuales.
- Mantén tus rutinas con el niño aunque al principio proteste.
- Valida su emoción sin retirarte: puedes decir «veo que ahora quieres a papá, está bien, yo sigo aquí».
- Pide ayuda profesional si la situación se cronifica o te genera un malestar difícil de sostener sola.
Qué no hacer ante la papitis o el rechazo a un progenitor
- No ridiculizar al niño por su preferencia.
- No castigarle por preferir al padre.
- No competir por su cariño ni convertirlo en una cuestión de quién «gana».
- No desaparecer para intentar forzar el vínculo con la madre.
- No reforzar constantemente la idea de que solo papá puede calmarle.
- No usar etiquetas como «mamitis» o «papitis» de forma repetida delante del niño, ya que pueden generarle culpa o reforzar la conducta.
Riesgos de no intervenir a tiempo
Dependencia emocional a largo plazo
El niño puede tener dificultades para gestionar sus emociones, necesitar validación constante o establecer relaciones de dependencia en la adolescencia y adultez.
Dificultades sociales y autonomía limitada
Al limitar sus experiencias y relaciones, el niño puede tener problemas de adaptación en contextos escolares, familiares o de amistad.
Cómo fomentar un apego seguro
- Establecer límites afectivos saludables: no significa querer menos, sino ayudarle a crecer desde la contención.
- Favorecer la independencia emocional: animarle a identificar, expresar y gestionar sus emociones sin depender siempre de un adulto.
- Reforzar la conexión con ambos cuidadores: no solo compartir tiempo, sino cultivar el vínculo padre e hijo y el vínculo con la madre desde el juego, la atención y la escucha activa.
- Evitar etiquetas como «papitis» o «mamitis»: estas pueden reforzar conductas o generar culpa innecesaria.
Cuándo consultar a un psicólogo infantil
Señales de alerta
- Rechazo intenso a separarse del padre.
- Ansiedad o tristeza prolongadas.
- Problemas escolares o dificultades con otros niños.
- Regresiones conductuales (sueño, control de esfínteres, habla).
Beneficios de una intervención temprana
Un psicólogo infantil puede ayudar al niño a desarrollar confianza, regular sus emociones y construir vínculos más seguros. También brinda herramientas a las familias para actuar desde la comprensión y la coherencia, revisando además enfoques de responsabilidad afectiva que ayudan a sostener el vínculo familiar en su conjunto.
Preguntas frecuentes sobre el apego excesivo al padre
¿Es normal que mi hijo solo quiera estar con su padre?
Sí, en muchas etapas del desarrollo es habitual. Solo conviene prestar más atención si esa preferencia se vuelve rígida, genera ansiedad intensa o se mantiene sin cambios durante meses.
¿Por qué mi hija de 2 años me rechaza y solo quiere a su padre?
A esa edad el niño busca sobre todo seguridad y suele apegarse a quien percibe como más disponible en ese momento. No suele indicar falta de amor hacia la madre.
¿Qué hago si mi hijo de 3 años solo quiere dormir con papá?
Puedes mantener una rutina de sueño estable en la que participen ambos progenitores de forma progresiva, sin forzar el cambio de golpe ni dramatizar si al principio protesta.
¿La papitis es una etapa normal o un problema de apego?
En la mayoría de los casos es una etapa normal y pasajera. Se convierte en motivo de atención cuando es rígida, prolongada y viene acompañada de ansiedad intensa o regresiones.
¿Qué debe hacer el padre cuando el niño solo quiere estar con él?
Puede acompañar la transición hacia otros cuidadores sin desaparecer ni rechazar al niño, dejando claro que sigue presente aunque en ese momento sea otro adulto quien le atienda.
¿Cuándo conviene consultar a un psicólogo infantil?
Cuando la ansiedad, el rechazo hacia otros cuidadores o las regresiones se mantienen en el tiempo y afectan al bienestar del niño o de la familia.
¿Puede aparecer apego excesivo al padre después de una separación?
Sí, es habitual que en procesos de separación el niño refuerce el vínculo con la figura que percibe como más estable o disponible en ese momento.
¿Qué hago si me siento rechazada como madre?
Es una reacción comprensible. Ayuda recordar que el rechazo en la infancia rara vez refleja falta de amor, mantener tus rutinas con el niño y buscar apoyo profesional si el malestar es difícil de sostener.
Si estás viviendo una situación similar, no dudes en contactarnos. Podemos acompañarte tanto de forma presencial en Aranjuez como a través de sesiones online, adaptándonos a tus necesidades y al ritmo de tu familia.

23 Comentarios
Hola! mi primer hija de 26 años, manifiesta un gran rechazo hacia mi y un apego enorme hacia su padre. Tratando de desvalorizar toda la crianza que le di, me separe de su progenitor cuando ella tenia 9 años, crie a mis 4 hijas solas con muchos problemas con este progenitor que judicialmente obligo la justicia a cumplir con cuota de aliento.
Hola Mariana, muchas gracias por compartir tu experiencia. Entendemos lo doloroso que puede resultar cuando un hijo adulto muestra rechazo o se posiciona emocionalmente con el otro progenitor, sobre todo después de tantos años de esfuerzo y entrega. Estas dinámicas suelen estar cargadas de historia, emociones no resueltas y lealtades familiares que pueden ser difíciles de comprender y manejar sin apoyo.
En estos casos, el objetivo no es buscar culpables, sino entender lo que hay detrás de ese vínculo y cuidar también tu propio bienestar emocional. A veces, un acompañamiento terapéutico puede ayudar a elaborar lo vivido y encontrar nuevas formas de relacionarte desde la calma y la aceptación.
Si lo deseas, podemos orientarte de forma personalizada, presencialmente en Aranjuez o también online.
Un abrazo,
Victoria Psicología
Hola mi pareja tiene una hija de 22 años a la cual le paga los estudios por cierto ya le pago antes otra carrera, ella quiere tener siempre su atención y trata de que la pareja se mantenga alejada bueno el tampoco pone límites quisiera saber si esto es normal actualmente ya no viven juntos dejaron de vivir hace 3 meses
Hola, gracias por compartir tu experiencia. Lo que cuentas es más común de lo que parece, y suele generar mucha tensión dentro de la pareja. Cuando un hijo adulto mantiene una relación muy dependiente con uno de los padres y no existen límites claros, es normal que surjan conflictos o distancia emocional.
No se trata de “culpas”, sino de aprender a poner límites sanos y encontrar un equilibrio que permita a cada uno ocupar su lugar sin sentirse desplazado.
Si quieres, podemos orientarte de forma más personalizada, tanto presencialmente en Aranjuez como online, para ayudarte a manejar esta situación y cuidar también tu bienestar emocional.
Un abrazo,
Victoria Psicología
Hola. Mi hijo va a hacer 3 años en Diciembre, y desde los 2 tiene una mayor prevalencia hacia mi, su papa. Normalmente se porta bien, como un niño de su edad, con sus rabietas y berrinches. Puede estar sin mi, pero si estoy con el, en el momento que me tengo que ir es cuando empieza la guerra. Llora, grita, pega y aveces hasta se muerde el u otras cosas. Cuando estamos en casa quiere que sea yo el que le da de comer, le vista, me siente a jugar, todo yo. Tengo que estar presente para que este tranquilo normalmente. Tiene poca tolerancia a la frustración (no se hasta que punto es normal).
Agradeceria alguna ayudita a ver si esque hacemos algo mal o como abordar el problema.
¡Hola! Gracias por compartir tu situación.
A los 2–3 años es bastante común que los niños muestren una preferencia fuerte por una de sus figuras de referencia, así como una tolerancia a la frustración muy baja, ya que están en plena etapa de desarrollo emocional. Que tu hijo lo pase mal cuando te separas suele estar más relacionado con ansiedad de separación y con necesitar seguridad que con “hacer algo mal”.
Lo importante es acompañarlo con calma, poner límites claros y ayudarle poco a poco a tolerar pequeñas separaciones, siempre de forma gradual. También es útil reforzar la participación del otro progenitor en las rutinas diarias, aunque al principio proteste.
Si las reacciones son muy intensas, se alargan en el tiempo o interfieren mucho en la vida familiar, puede ser recomendable valorar el caso con más detalle para orientaros mejor.
Un abrazo y gracias por escribir.
Hola, mi hija de 4 años siento que no valora todas las cosas que hago por ella, me desvivo en todo por ella, la llevo al colegio, la recojo, juego con ella, la llevo a talleres de manualidades que hacemos juntas, le llevo a las extraescolares y soy la única madre que me quedo a verla, le preparo meriendas especiales para hacer tarde de chicas…pero aún así ella siempre es papá, siento que no valora nada que hago por ella. Su padre unos días se va a hacer deporte y ella solo hace que llamar llorando a su padre y solo habla que de él, entonces ese momento que podemos tener para nosotras lo desaprovecha. Tenemos también un bebé de 2 meses, pero muchas tardes lo dejo con mis suegros para poder estar a solas con mi hija. Además no comprende que nos puede querer a los dos a la vez, ella piensa que cuando quiere a uno al otro no, va cambiando los roles y cada vez es a uno, aunque mucho más a mi marido. No sabemos hacerle comprender que nos puede querer y tratar bien a los dos a la vez. Estoy destrozada con esta situación.
¡Hola! Gracias por compartir algo tan delicado.
Lo que describes es mucho más común de lo que parece. A los 4 años los niños no muestran afecto en función de “lo que hacemos por ellos”, sino según cómo gestionan sus emociones, sus apegos y las etapas de desarrollo. Que tu hija muestre una preferencia por su padre no significa que no te valore; significa que está aprendiendo a manejar la separación, los celos ante la llegada del bebé y la idea de que puede querer a dos personas a la vez.
En estas edades es habitual que piensen que si quieren a uno “traicionan” al otro y cambien de preferencia según el momento. Además, los niños suelen expresar sus emociones más intensas con la figura con la que se sienten más seguros, lo que a veces duele pero es una señal de vínculo fuerte.
Tu presencia, cuidados y dedicación sí importan, aunque ahora ella no lo exprese. Lo más útil es mantener rutinas compartidas sin presionarla, validar sus emociones y transmitir con calma el mensaje de que “el amor no se divide, se multiplica”.
Si la situación te está afectando mucho o genera mucha tensión familiar, puede ser útil revisar el caso con más detalle para acompañaros en este proceso.
Un abrazo grande y gracias por confiar en compartirlo.
Hola. Mi hija tiene 1.2 años y tiene un apego ansioso hacia su padre. Me duele bastante ya que tenía muchos anhelos de cosas que siempre quise hacer con mi bebé pero ella me rechaza desde hace 3’o 4 meses. Mi esposo también está obsesionada con la bebé y apenas la cargo o intento hacer algo con ella me la quita de brazos es excesivamente sobre protector . Todo lo que yo intento él lo ve mal. Es él quien no me permite pasar tiempo con ella y lo hemos hablado muchas veces. El dejo de verme a mí y a mi hija mayor
Solo tiene ojos para mi bebé y parece que la bebé ha desarrollado un vínculo excesivo con el. No juega con su hermana ni conmigo ni permite que ningún otro familiar la cargue. Mi esposo parece estar orgulloso con eso y aunque le he dicho que la principal afectada será la bebé no parece importarle el siente que todo lo está haciendo bien. No omito mencionar también las heridas emocionales que esto está dejando tanto en mi hija mayor como en mi . Me duele que las expectativas que yo tenía para cuando tuviéramos una bebé en casa sean totalmente diferentes a como lo
Imaginé . No es para nada como yo lo quería y lo había pensado … esto no cambiará por que él sigue haciendo lo mismos
Gracias por compartir una vivencia tan dolorosa. Lo que describes genera mucho sufrimiento y es comprensible que te sientas triste, desplazada y frustrada. En edades tan tempranas, los vínculos aún están en plena construcción y es importante aclarar que los bebés no rechazan de forma consciente, sino que responden a las dinámicas relacionales que se van creando a su alrededor.
Un apego excesivamente exclusivo, reforzado por la sobreprotección de un adulto y la dificultad para que otras figuras participen en el cuidado, puede limitar el desarrollo emocional de la niña y afectar también al bienestar del resto de la familia. Además, el impacto que esto está teniendo en ti y en tu hija mayor merece ser atendido y cuidado.
Estas situaciones no suelen resolverse solas y no dependen solo del tiempo. Un acompañamiento psicológico familiar o parental puede ayudar a revisar las dinámicas actuales, proteger el vínculo materno, favorecer un apego más seguro y equilibrado para la bebé, y atender las heridas emocionales que se están generando. Pedir ayuda en este momento es una forma de cuidar a tu hija, a tus otros hijos y también a ti.
Hola, mi pareja se separó y tiene con su hija mujer de 8 años una relación demasiado apegada, si va al shopping la lleva a upa bastante tiempo o en reuniones la tiene a upa, se sienta encima de él, controla constantemente donde está y el no le pone límites porque tiene miedo a repetir la historia de él con su papá (el no sintió afecto por su padre mientras estuvo con vida). Esta situación me incomoda como pareja de él y no sé si debería hablarlo o no me corresponde
Gracias por compartirlo. Es comprensible que esta situación te genere incomodidad y dudas. Tras una separación, es frecuente que algunos padres desarrollen un vínculo muy apegado con sus hijos, a veces desde el miedo a no dar lo que ellos no recibieron. Sin embargo, cuando este apego se vuelve excesivamente fusional y faltan límites claros, puede resultar confuso tanto para la niña como para la dinámica familiar.
Tu malestar es legítimo y no tiene que ver con celos, sino con percibir una relación que necesita ajustarse para favorecer un desarrollo más sano y respetar también el espacio de la pareja. Hablarlo de forma cuidadosa, desde lo que tú sientes y sin reproches, puede ser importante. En estos casos, un acompañamiento psicológico familiar o de pareja puede ayudar a revisar estos vínculos, a poner límites protectores y a encontrar un equilibrio que cuide tanto a la niña como a la relación de pareja.
Buenas noches mi hijo de cinco años prefiere a su padre yo me dedique a el hasta los 3 años desde que nació su padre trabajaba fuera por lo que venia en diciembre y se hiba en abril,al cumplir los 3 años no resistimos estar separados asi que mi esposo se quedó,lo que ayudò también a que mi niño pueda madurar en muchos aspectos,es amoroso y también estricto algunas veces yo volví a trabajar, vuelvo a casa en la tarde por la distancia, pero siempre veo ahora que lo prefiere a el yo siempre le digo que lo amo,le leo cuentos lo beso mucho , pero no me hace caso solo a su padre y a el le dice que lo ama mucho para variar su padre me parcha muchas Veces delante de el cuando lo corrijo,es decir yo resulto siendo la mala,no se que hacer me siento triste y frustrada
Gracias por compartirlo con tanta honestidad. Lo que describes es una vivencia muy dolorosa y es comprensible que te sientas triste y frustrada. En la infancia, las preferencias hacia uno u otro progenitor pueden aparecer por etapas y no significan falta de amor. Los niños suelen vincularse de forma diferente según los momentos vitales, las rutinas y las figuras que perciben como más disponibles o más firmes en determinados periodos.
Que tu hijo prefiera ahora a su padre no invalida todo el vínculo que tú has construido con él desde que nació. Sin embargo, cuando delante del niño se desacredita la autoridad de uno de los progenitores, esto puede generar confusión y reforzar estas dinámicas, haciendo que tú quedes en un lugar que resulta muy injusto y doloroso.
En estos casos es importante revisar la coparentalidad, acordar límites comunes y proteger el lugar de ambos como figuras de referencia. Un acompañamiento psicológico familiar o parental puede ayudaros a comprender mejor lo que está ocurriendo, fortalecer el vínculo contigo y cuidar también tu bienestar emocional. Pedir ayuda aquí no es un fracaso, sino una forma de proteger a tu hijo y a ti misma.
Hola tengo un niño de casi 3 años y una bebé de 5 meses recién cumplidos. Yo antes siempre hacía dormir al más grande y dormía al lado de él por la noche y al despertar. Desde que nació la bebé mi marido se empezó a encargar de dormir al mayor o de ir a verlo si llora o cuando despierta para que yo me quede con la bebé q es muy apegada a mí y él se complica con ella al ser tan pequeña, la leche etc. desde entonces mi niño de casi 3 me rechaza y no quiere q yo lo haga dormir o vaya por la noche o en la mañana, estoy todo el día con él, salimos, le doy de comer etc, pero al llegar la noche ya no quiere nada conmigo. Me duele mucho, dice que me vaya que solo quiere al papá que no le gusto, que soy fea etc. no sé qué hacer si obligarlo y hacerlo nuevamente dormir yo y aparecer por las noches y las mañanas dejando a mi marido con la bebé o dejarlo cuando me rechaza y que esté con su padre para que deje de llorar y yo me voy ( acatar su demanda de rechazo) help
Hola,
Antes de nada, queremos decirte que entendemos lo doloroso que puede resultar esta situación. Después de haber sido durante tanto tiempo la figura de referencia para dormir y consolar a tu hijo, es normal que este cambio te genere tristeza, preocupación e incluso sentimientos de rechazo.
Sin embargo, por lo que cuentas, es importante recordar que los niños pequeños suelen expresar sus emociones de formas muy intensas y cambiantes. La llegada de un hermano supone una gran reorganización familiar y, en ocasiones, los niños desarrollan una preferencia temporal por uno de los progenitores, especialmente en momentos sensibles como la hora de dormir. Esto no significa que haya dejado de quererte ni que vuestro vínculo se haya roto.
Nuestra recomendación sería intentar no forzar estas situaciones, pero tampoco desaparecer de ellas por completo. Mantén una presencia cercana, disponible y cariñosa, buscando también momentos exclusivos para compartir con él durante el día. Con paciencia y tiempo, lo habitual es que estas preferencias se vayan flexibilizando.
Si ves que esta situación se mantiene, te genera mucho sufrimiento o tienes dudas sobre cómo acompañarle emocionalmente en esta etapa, no dudes en buscar ayuda profesional. En Victoria Psicología trabajamos con familias y crianza, ayudando a padres y madres a comprender mejor estos cambios evolutivos y a fortalecer el vínculo con sus hijos.
Te mandamos un abrazo y mucho ánimo.
hola mi hija única de 5 años, no se si le se llame apego, pero no quiere convivir con otros niños de su edad en el prescolar esta en el recreo con la maestra, cuando vamos al parque no se quiere subir a los juegos si hay mas niños prefiere la compañía de adultos conocidos (familia) y al iniciar el curso escolar posterior a vacaciones se pone muy nerviosa antes de ir a la escuela y en ocasiones vomita antes de salir de casa (argumenta que cree que no vayamos por ella a la salida) ya que algunos de sus compañeros no han pasado por ellos a tiempo y los ve llorando.
me preocupa por que siempre debe de estar alguien de la familia con ella por que le preocupa que no estemos cerca, no convive con pequeños de su edad
Hola,
Gracias por compartir vuestra situación. Por lo que describes, parece que tu hija experimenta una gran necesidad de cercanía y seguridad con sus figuras de referencia, así como una preocupación intensa ante la posibilidad de separarse de vosotros. Además, el miedo a que no vayáis a recogerla y las manifestaciones físicas de ansiedad, como los vómitos antes de ir al colegio, son señales que merece la pena atender con sensibilidad.
Es importante señalar que no necesariamente estamos hablando de un problema de apego. En ocasiones, este tipo de dificultades pueden estar relacionadas con ansiedad de separación, un temperamento más sensible o inseguridad en determinadas situaciones sociales. El hecho de que prefiera la compañía de adultos conocidos y evite relacionarse con otros niños también puede estar reflejando que se siente más cómoda en entornos que percibe como predecibles y seguros.
Nuestra recomendación sería validar sus emociones («entiendo que te preocupe que tardemos en recogerte») sin reforzar el miedo, transmitiéndole confianza y seguridad de forma consistente. Al mismo tiempo, sería conveniente favorecer experiencias positivas y graduales con otros niños, siempre respetando su ritmo.
Dado que esta situación parece estar afectando a distintos ámbitos de su vida (colegio, parque, relaciones sociales y separación de la familia), una valoración psicológica podría ayudaros a comprender mejor qué está ocurriendo y a ofreceros pautas específicas para acompañarla.
En Victoria Psicología trabajamos con niños y familias en dificultades relacionadas con la ansiedad, la adaptación escolar y las relaciones sociales, por lo que estaremos encantados de ayudaros si lo necesitáis.
Un abrazo y mucho ánimo.
Hola,
Gracias por compartir vuestra situación. Por lo que describes, parece que tu hija experimenta una gran necesidad de cercanía y seguridad con sus figuras de referencia, así como una preocupación intensa ante la posibilidad de separarse de vosotros. Además, el miedo a que no vayáis a recogerla y las manifestaciones físicas de ansiedad, como los vómitos antes de ir al colegio, son señales que merece la pena atender con sensibilidad.
Es importante señalar que no necesariamente estamos hablando de un problema de apego. En ocasiones, este tipo de dificultades pueden estar relacionadas con ansiedad de separación, un temperamento más sensible o inseguridad en determinadas situaciones sociales. El hecho de que prefiera la compañía de adultos conocidos y evite relacionarse con otros niños también puede estar reflejando que se siente más cómoda en entornos que percibe como predecibles y seguros.
Nuestra recomendación sería validar sus emociones («entiendo que te preocupe que tardemos en recogerte») sin reforzar el miedo, transmitiéndole confianza y seguridad de forma consistente. Al mismo tiempo, sería conveniente favorecer experiencias positivas y graduales con otros niños, siempre respetando su ritmo.
Dado que esta situación parece estar afectando a distintos ámbitos de su vida (colegio, parque, relaciones sociales y separación de la familia), una valoración psicológica podría ayudaros a comprender mejor qué está ocurriendo y a ofreceros pautas específicas para acompañarla.
En Victoria Psicología trabajamos con niños y familias en dificultades relacionadas con la ansiedad, la adaptación escolar y las relaciones sociales, por lo que estaremos encantados de ayudaros si lo necesitáis.
Un abrazo y mucho ánimo.
Hola. Mi hija de 21 meses siempre ha tenido una preferencia muy clara por su padre. No comorendo porque ha hecho el vinculo fuerte con su padre y no conmigo. Estoy feliz de que hayan conectado tanto pero no es para nada lo que esperava. La madre suele ser el vínculo principal. Y siempre, siempre lo prefiere a el si estamos los dos. Conmigo esta bien y disfrutamos juntas pero si estamos los dos siempre es el padre primero. Pensava que con los meses se iria equlibrando pero van pasando y la cosa sigue igual. Si que me busca a mi a veces pero casi siempre busca primero a su padre. Y si estamos los dos y la intento consolar yo, llora sin consuelo. Esto es muy doloroso, no paro de intentar analizar que estoy haciendo mal. Y la realidad es que de siempre hemos compartido todo a partes iguales con mi marido, no lo entiendo es muy frustrante. De hecho soy yo la que pasa mas tiempo con ella. Y cuanto mas tiempo pasa mas me duele ver que sigo en segundo plano siempre. Que puedo hacer? Gracias.
Hola,
Antes de nada, queremos decirte que lo que estás sintiendo es completamente comprensible. Muchas madres experimentan un gran dolor cuando perciben que su hijo muestra una clara preferencia por el otro progenitor, especialmente cuando han estado muy implicadas en su cuidado y sienten que están dando todo de sí mismas.
Lo primero que nos gustaría transmitirte es que la preferencia por uno de los progenitores en determinadas etapas del desarrollo es mucho más frecuente de lo que solemos pensar. Además, no significa que el vínculo con el otro progenitor sea peor, más débil o insuficiente. De hecho, por lo que cuentas, tu hija disfruta contigo, te busca en ocasiones y mantiene una relación positiva contigo, lo que son señales muy importantes de un vínculo seguro.
A los 21 meses, los niños todavía están construyendo su forma de relacionarse con las personas de referencia y pueden mostrar preferencias intensas que cambian con el tiempo. Aunque resulte difícil, te animaríamos a intentar no interpretar esta situación como una evaluación de tu papel como madre ni como una señal de que estás haciendo algo mal.
También es importante cuidar cómo te afecta emocionalmente esta situación. Cuando el dolor, la comparación o la sensación de rechazo se instalan, es fácil entrar en una búsqueda constante de explicaciones que suele generar aún más sufrimiento.
Si esta situación te está generando un malestar importante o te sientes atrapada en estas dudas, hablarlo con un profesional puede ayudarte a comprender mejor lo que está ocurriendo y a vivir esta etapa con más tranquilidad y confianza.
Desde Victoria Psicología trabajamos con muchas familias que atraviesan preocupaciones similares y estaremos encantados de ayudaros si lo necesitáis.
Un abrazo y mucho ánimo.
Buenas tardes mi hijo de 3 años y medio tiene un fuerte apego a su papá ,todo comenzo cuando sali embarazada de mi otro hijo el desteto cuando tenia 1 año de ahi mi esposo lo ha cuidado por lo que yo cuido ami bebe , y ahora mi hijo de 3 años esta llendo al colegio y no quiere despegarse de papá quiere el lo lleve al colegio y se queda llorando en el colegio mas d dos horas y en casa cuando mi esposo se va al trabajo lo mismo se keda llorando mas d una hora , es muy estresante , cuando mi esposo llega del trabajo mi hijo lo abraza le da muchos besos a su papá todo lo quiere hacer cuando su papá esta presente
Buenas tardes,
Gracias por compartir vuestra situación. Por lo que cuentas, parece que tu hijo ha desarrollado un vínculo muy fuerte con su padre, especialmente desde el nacimiento de su hermano pequeño y los cambios que se produjeron en la dinámica familiar. Esto es algo que puede ocurrir en algunas familias y no significa que hayas hecho nada mal ni que tu hijo no te quiera.
Lo que sí llama la atención es la intensidad del malestar que experimenta cuando se separa de su padre, tanto al quedarse en el colegio como cuando él se marcha a trabajar. El llanto prolongado y la gran dificultad para tolerar la separación sugieren que podría estar atravesando una etapa de ansiedad de separación que le está resultando difícil gestionar.
Es importante acompañar sus emociones con comprensión y cariño, pero intentando transmitirle seguridad y confianza en que su padre volverá. Aunque resulte complicado, suele ser recomendable evitar cambios constantes en las despedidas o prolongarlas excesivamente, ya que a veces esto puede aumentar la angustia.
Dado que esta situación parece estar afectando a su adaptación al colegio y al bienestar familiar, podría ser de ayuda realizar una valoración profesional para comprender mejor qué está ocurriendo y ofreceros pautas específicas adaptadas a vuestro caso.
En Victoria Psicología trabajamos con niños y familias que atraviesan dificultades relacionadas con la ansiedad de separación, la adaptación escolar y los cambios familiares, por lo que estaremos encantados de ayudaros si lo necesitáis.
Os enviamos mucho ánimo y un abrazo.